Romper las superficies lo menos posible es lo que se busca al instalar tuberías subterráneas con el método de hincado de tubería. Corresponde a un tipo de procedimiento que forma parte de la llamada “tecnología sin zanjas” o “excavación sin zanjas”.
El hincado de tubería es un método muy utilizado para el montaje de colectores, oleoductos, gasoductos, drenaje y evacuación u otros proyectos que requieren excavaciones subterráneas con la mínima interrupción de la superficie.
¿Cómo se realiza el hincado de tubería?
Primero, se ubica un pozo de ataque, donde comenzarán los trabajos. Allí los cilindros empujan la tubería, que se instala en un bastidor, avanzando mientras un escudo va perforando el terreno que tiene enfrente.
Luego los cilindros se retraen para desconectar todos los cables y conducciones de la tubería empujada. A través del pozo, se coloca un nuevo tramo de tubería y se coloca el bastidor. Se vuelven a conectar todos los cables, conexiones y circuitos, para comenzar un nuevo ciclo de perforación y empuje. Se continúa así hasta que se termine la obra.
Beneficios para las ciudades
Los beneficios que se consiguen al utilizar este tipo de tecnología sin zanjas, respecto a las que sí construyen zanjas, son varios:
- Casi inexistente perturbación de las superficies, por lo que el tráfico de vehículos y peatones no se ve afectado.
- Se trata de obras que reducen el ruido, el polvo y afección a servicios y estructuras cercanas.
- Capacidad de trabajar a nivel freático, es decir, es posible realizar obras en gran profundidad.
- Mayor seguridad laboral.
Las redes, proyectos y obras que han utilizado esta tecnología dan cuenta del grandísimo aporte que generan al desarrollo de una ciudad. Además de ayudar a disminuir el impacto al medio ambiente, preservando árboles y vegetación que de otra forma habrían sido arrasados o trasplantados, permite reducir los tiempos de ejecución y problemas de movilidad al no perforar grandes superficies y no interrumpir la dinámica de los territorios.
Asimismo, estos beneficios no solo se aprecian en el presente, sino que también los reciben las generaciones futuras al brindar servicios públicos de calidad por muchos años.